SONROJO. LA INDEPENDENCIA DE LA JUSTICIA EN ESPAÑA AL NIVEL DE IRAN.

Barbados, Botswana, Qatar, Arabia Saudi, Omán, Ruanda, Brunei, Butan, India, Namibia, Trinidad y Tobago, Malasia, Jordania, Jamaica, Ghana, Cabo Verde, Pakistán, Laos, China, Gambia, Zambia, Italia, Lituania, Irán e Indonesia.

Todos estos estados del mundo,más otros muchos más que se suponen tienen mayores índices vitales en todos los aspectos, se encuentran por delante de España en el índice publicado por el Foro Económico Mundial que refleja la independencia del poder judicial en cada uno de ellos.

Sinceramente. Me siento avergonzado. Tenía constancia, por la experiencia, de un Poder Judicial politizado. De un Poder Judicial que traza las líneas que le ordena el Poder Económico Político.

El reflejo en este índice que considera que nuestro Poder Judicial se encuentra al nivel de ¡IRÁN e INDONESIA! no debe dejarnos impávidos.

La cuestión es evidente. El nivel de certeza, el nivel de seguridad jurídica que nos refleja nuestro Poder Judicial es el mismo que el de aquel país que es continuamente acusado de financiar el terrorismo islámico.

Pero, es que, por delante de nuestro Estado “Democrático”, se encuentran otros donde las penas que se imponen son, por ejemplo, la capital por dilapidación, como Arabía Saudí, lugar donde, por cierto, el anterior monarca de el Estado de “Derecho” llamado España, es acogido como hermano y donde realiza múltiples negocios.

Un Estado, Arabía Saudí, donde las mujeres no pueden conducir ni salir a la calle solas.

En estos Estados los jueces son más independientes que en nuestro país. Esta consecuencia no sólo es que me avergüence, sino que debería sonrojarnos por lo triste y patético que supone lo que ello conlleva.

Un Estado, como el español, que observa como los Derechos Humanos se infringen demasiado a menudo y ve como la legislación que se publica, -ley mordaza, leyes que protegen a los que deshaucian, condena permanente revisable, etc..-, se dirige a dejar dichos derechos inalienables en un nivel más bajo que el que ofrece China.

Un Poder Judicial que establece criterios que dan la espalda a los ciudadanos frente a los abusos del poder económico o que realiza una pantomima respecto de la persecución de la corrupción no puede ser independiente. Es evidente.

La prueba evidente de que ello es así por que se observa al comprobar, como decía Confucio, “Donde hay justicia no hay pobreza” y en nuestro país la pobreza no la corrigen los Juzgados y Tribunales.

Estos se empeñan, en mantener la pobreza, no dejando una salida digna ni a preferentistas ni a afectados con las hipotecas y las cláusulas suelo.

Como muestra un botón: El Tribunal Supremo, se empeña en darle vueltas a la interpretación del artículo 1303 del Código Civil para decir que lo que es nulo, al interpretar la nulidad de la cláusula suelo, no lo es desde el principio, sino desde un momento decidido al azar, desde mayo de 2013.

El Tribunal Supremo, siendo el máximo órgano judicial de España, no cumple lo que decía Montesquie, el padre de la división de poderes, cuando afirmaba que “Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa”.

Sin embargo, la traducción de dicha frase respecto de la tecnocracia judicial va a consistir en que la Ley se ha de aplicar aunque sea injusta, y aquello que los Tribunales, con el sentido común del “common law” anglosajón, decidieran en atención a la Justicia no va a convertirse en Ley mientras no se publique en el BOE.

Llegados a este punto hay que preguntarse ¿Existe un sentido común que actualmente sea capaz de convertir en Ley lo que demanda la sociedad que es justo?

Evidentemente, si todos los Juzgadores que integran el Poder Judicial fueran capaz de llevar a la práctica la máxima de Ulpiano que expone que “Justicia es el hábito de dar a cada uno lo suyo”, no cabría ninguna duda que el actuar del Poder Judicial sería independiente y las Leyes que se emanaran no podrían ser más que justas pues el intérprete de la ley que aplicase resolviendo los asuntos que se le sometieran sólo tendría en cuenta la realidad social en la que sus actos surtieran efectos, pues, indudablemente, el legislador tendría que aceptar dicha realidad y no hacer leyes en contra delos ciudadanos.

Hay que reconvenir, en cualquier caso, que no todos los miembros el Poder Judicial en España reflejan esta ausencia de independencia del Poder Judicial que establece el Foro Económico Mundial.

Afortunadamente, aunque en minoría, existe un buen número de personas que desde sus puñetas, llevan a cabo una labor de administración de una Justicia independiente.

Algunos de ellos, como Baltasar Garzón o Elpidio Silva, se han visto inmersos en una inquietante actividad inquisitorial que les ha obligado a quedar excluidos de la Administración de Justicia.

Otros, como el Juez Castro, han tenido que soportar los ataques furibundos de las hordas reaccionarias del padre de la Constitución, Roca, y un Fiscal, Horrach, que bien podía ser defensor de la familia real.

(Quien sabe, a lo mejor acaba en un gran bufete, como Ruíz Gallardón, que defienda los intereses de las grandes multinacionales oligárquicas. Al fin y al cabo, el ex ministro también fue fiscal aunque nunca ejerciera).

Y, el último, el Juez Ruz, que entre equilibrios y cuerda floja, termina una investigación, del caso Gurtel, para que esta la resuelva una juez cercana a María Dolores de Cospedal.

Ellos, como otros muchos, no mediáticos, pero en minoría frente a la A.P.M., podrán haber acabado pensando como Quevedo cuando escribió “Donde no hay justicia es peligroso tener razón”

En cualquier caso, que nuestro país vive en un estado de injusticia social, es la convivencia diaria con algunos/as de Sus Señorías que dictaminan, por ejemplo, que tipos de interés de demora del 24% son legales para viviendas habituales, permitiendo, con resoluciones inverosímiles, que el derecho comunitario no sea aplicable en España porque no han revisado de oficio las cláusulas abusivas.

Nos debe quedar claro que es evidente que alguna reminiscencia existe del pasado y que, en su consecuencia, a la ciudadanía, sin lugar a dudas, hay que maltratarla para que el poder económico salga reforzado de la crisis que ellos mismo han provocado.

Estas personas, ausentes de la realidad social y de un concepto correcto de justicia, se ven amparadas por el propio orden jerárquico en el que se ha convertido su administración, que define, en conexión con el poder imperante, la conveniencia del más fuerte, reflejando lo que decía Platón que “La justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte”

Como corolario de todo lo anterior, habría que recordar el contenido del artículo 117 de la Constitución. Este expone que la justicia emana del pueblo y se administra por Jueces y Magistrados independientes integrantes del poder judicial. En atención a este mandato, por emanar del pueblo la justicia no debería ser el arma que aplicaran los poderosos sobre el pueblo subyugado. Y, por ello, sólo los jueces justos, al aplicar la ley a través de sus actuaciones y resoluciones, no maltratarán, como así es, a los ciudadanos ni a los abogados que defienden a estos.

Otra cosa serán las actuaciones de aquellos que no obedezcan al mandato de la Justicia.

En ese caso la cuestión será comprobar cuales son las razones que les motivan a no ser independientes y a no ser justos con aquellos que no lo son.

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One response to “SONROJO. LA INDEPENDENCIA DE LA JUSTICIA EN ESPAÑA AL NIVEL DE IRAN.

  1. Dos cosas:

    Una. Montesquie. Hace tiempo que me di cuenta de la inutildad de nuestro Congreso de los Diputados. Un lugar donde no se busca legislar por el bien social, sino que se legisla como moneda de trueque. Un partido apoya una ley a cambio de que ese partido le apoye en otra. ¿Qué sentido tiene? ¿Acaso una ley no debe ser revisada por delante y por detras por todos los partidos? ¿Que sentido tiene sacar leyes y leyes para dar cuenta de lo hecho en la legislatura?

    Dos. Independencia de la justicia. Me rio (aunque la verdad es que deberia llorar de pena) cuando veo a los politicos llenando su boca con propuestas vacias sobre la corrupción. ¿Acaso la primera medida no deberia ser otorgar independencia plena al poder judicial? Desde Podemos al PP, nadie habla de independencia. Ni los que llaman casta a la casta, ni los que desde la casta se apoltronan en sus butacones y juegan con la tablet. Ninguno la menciona, no interesa. Todos saben que un poder judicial dotado de independencia real y provisto de una ley que impidiese que cualquier delito de corrupcion prescribiese antes de 20 años acabaria con ellos.

    Felicidades por su articulo. Un saludo.

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