LA MUJER DEL CESAR ADEMÁS DE SERLO DEBE PARECERLO

Decía Platón en su obra “La República” que el hombre perfectamente injusto es más hábil, más astuto, que el hombre perfectamente justo. Por eso la gente lo prefiere. “Si entra en conflicto con los demás, ya en su vida privada, ya en su vida pública, se impone a expensas de sus adversarios, y por este medio se enriquece, favorece a sus amigos, perjudica a sus enemigos, ofrece sacrificios y presentes a los dioses con gran munificencia y se granjea mejor que el hombre justo la buena voluntad de los dioses y de los hombres, a los cuales quiere complacer.”

Lo precedente es un apunte filosófico referido a la condición del ser, como individuo, justo o injusto, que sirve para ser aplicado a los momentos que atraviesa la Justicia en nuestro país.

En estos momentos, hay decisiones del Poder Judicial que no dejan de sorprendernos, ya que estas, en ocasiones, reflejan, en el tercer poder, garante del Estado de Derecho, una carencia absoluta de independencia que es, en suma, lo que vienen a decirnos los datos que se han publicado recientemente.

Hace unos días nos despachábamos con la noticia del informe del Fondo Económico Mundial que colocaba a la Justicia en España en el puesto número 70 en lo que al índice de independencia del poder judicial respecta.

Este dato se reivindicaba, días después, con el hecho de que por parte de la Comisión Europea se afirmaba, este pasado lunes, que España es el tercer país de la Unión Europea (UE), tras Eslovaquia y Bulgaria y junto con Croacia, donde es más baja la percepción de la independencia de la justicia por los ciudadanos.

Ante tales evidencias, a los hechos nos debemos remitir para ratificar tales percepciones, cuando por parte del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía se iba a tomar nota del acuerdo que el Presidente de la Audiencia Provincial de Sevilla que proponía que la Juez Alaya pasara a formar parte de la Sección Séptima de la citada Audiencia.

Semejante acuerdo, el sólo proponerlo, es contrario al entendimiento racional de una Justicia independiente.

Por ello, es claro que los Magistrados de la Sección Séptima tienen toda la razón al expresar que la imagen que daría la Justicia no sería la más adecuada si la Sra. Alaya se integraba como componente de dicho Tribunal.

La razón es tan sencilla que al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía no le ha quedado más remedio que retirar la toma de decisión.

Dicha decisión de retirar tal propuesta ante la queja de los Magistrados de la Sección Séptima se debe basar en el establecimiento de pautas de neutralidad e independencia a la hora de decidir cual es la ubicación de la Magistrada en la Audiencia, imaginamos.

Hay que indicar en este punto que la oposición a tal decisión no debería haber sido tan siquiera planteada. No por que no exista razón en ella. No debería de haber sido planteada por que, quienes la han propuesto, no tendrían que haber hecho uso de la intencionada pretensión de integrar en dicha Sala a una magistrada, cuando ya esta ha sido parte instructora tomando decisiones que, en definitiva, ya han mostrado un prejuicio respecto de alguna causa sobre la que la Sección Séptima ya ha resuelto determinados recursos.

Por ello, la cuestión no ha de reflejarse en términos de extrañeza. La realidad es que la Magistrada Alaya, dadas las cuestiones que ya ha resuelto como instructora, no puede abstraerse de tal condición y pasar a formar parte de cualquier Sección de la Audiencia Provincial de Sevilla.

De ser así, a cualquier ciudadano normal le cabría pensar que, cuando tuvieran que resolverse los asuntos que fueran enjuiciados, “extra muros” de las tomas de decisiones, pudiera existir un cierto contagio comunicativo por el conocimiento que de los hechos atesora.

En esta linea de principio, en igual medida, habría sido saludable para la Justicia la ausencia de contacto de la Magistrada con materias como las de Mercasevilla al poder tener, digo poder tener, como mera posibilidad, un conocimiento previo de las cuestiones internas de esta entidad por su relación matrimonial con quien fuera auditor despedido por el ex-gerente de la empresa mixta.

Y es que, aunque pudiera pensar cualquier ciudadano medio que a la Juez no le deja de asistir parte de razón en las materias que investiga, para desarrollar su función, no puede olvidar, el mismo ciudadano, que nos integramos en un Estado de Derecho en el que existen garantías entre las cuales se encuentra las del juicio justo y las de un proceso con todas las garantías, lo que significaría, finalmente, que la apariencia que se dé tiene que ser tan pulcra como el resultado que se persigua u obtenga.

Por ello la justicia debe ser justa y, además, parecerlo.

mujer


2 respuestas a “LA MUJER DEL CESAR ADEMÁS DE SERLO DEBE PARECERLO

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