¿PORQUE NO SE ANULAN LAS EJECUCIONES HIPOTECARIAS CONTRARIAS A LA LEY? DE PLATOS Y VASOS ROTOS.

¿Y si un vaso no fuera un vaso y un plato no fuera un plato?

La cuestión no es baladí. Se da por sentado que cuando se pronuncian unas palabras cuyo autor podría ser Don Perogrullo que las mismas no pueden tener más que el significado que se pretende. Es decir, lo evidente es lo único que se puede extraer de unas palabras que no pueden más que suponer lo que se pretende enunciar. Por qué ¿Quién puede pensar que, mirando un vaso o un plato se pueda entender que estamos ante una realidad que no es lo que se ve?

La frase no deja de tener su enjundia, no por lo que literalmente significa, sino por lo que de la verdad esconde. Desde un punto de vista lógico si miras un vaso o un plato y no lo ves lo que pueden llegar a decirte es que no estás bien o que, simplemente, no eres sensato. ¿Cómo vas a entender que la forma del vaso o del plato esconden verdades que se pretenden que no se vean? En ese sentido, si se quiere hacer ver que la realidad es plana y no tiene perfiles sólo hay que pedirles a las personas que no miren más allá de lo que tienen delante del sentido de sus ojos. ¿Para qué van a mirar o van a intentar comprender lo que existe detrás de lo que es evidente si ya se dice que solo tiene un sentido?

Esta es la franqueza del que, a todas luces, pretende emitir un juicio de valor cuyo significado se evalúa respecto del receptor del mensaje en el hecho de que es mejor no darles más vueltas a la cuestión por que las cosas son como se presentan y no como deben de ser.

Y del cómo deben ser las cosas es de lo que va este post. Dirán ustedes que soy un poco pesado con la idea que les voy a transmitir. No obstante, es que no tengo más remedio que hacerlo. Yo no veo un vaso. Yo veo pedazos de cristal rotos. Estos pedazos de cristal hay que unirlos y soldarlos hasta que, nuevamente, podamos tener un vaso que poder usar para el uso que se le suele dar a un vaso.

Y ahí va la cuestión que tantas veces vengo repitiendo en relación al drama de la Ley mal aplicada. Lo voy a referir respecto de un supuesto muy concreto que nos ha llegado muy recientemente y que no deja de ser uno más, pero no deja de ser un supuesto particular. Es uno más de tantos y tantos casos dramáticos. Lo mismo. Una hipoteca. Un juez al que se le pide que utilice el cauce de anulación de una ejecución por que la escritura que le sirve de base a la entidad ejecutante, CAIXABANK, no se encuentra inscrita en el Registro de la Propiedad. Se le pide, aunque no tenía, siquiera que pedírsele. De oficio puede llevar a cabo el control de si tiene capacidad la ejecutante para interponer la demanda o no. No nos encontramos, en principio, en un supuesto de titulización del crédito. O sí, pero aún no lo conocemos. Estamos ante una situación muy sencilla que ha de ser resuelta archivando el procedimiento al no demostrar la entidad ejecutante que tiene capacidad para quedarse con la vivienda. Es un supuesto en el que se está infringiendo, sin lugar a dudas, el artículo 149 de la Ley Hipotecaria que determina que para proceder a admitirse una demanda de ejecución hipotecaria, y que continúe el procedimiento, el título de la garantía hipotecaria tiene que encontrarse inscrito en el Registro de la Propiedad.

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Pues bien, a esta persona, se le ejecuta la hipoteca y a este humilde letrado no se le ocurre otra cosa que solicitar, en base a lo que expone el artículo 562 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que se anule la ejecución iniciada por que quien reclama no tiene capacidad de reclamar. Además, se le dice al juzgado que, a esta persona, ni siquiera se le ha notificado debidamente el procedimiento para oponerse, pues tenía un domicilio, en el cual con posterioridad, para notificarle la subasta, si que ha sido hallado. Sin embargo, sólo para ello le han localizado. Para notificarle la demanda, no.

Lo que se solicita, decimos, es una petición muy clara. Estamos pidiendo que se nos den manzanas, porque lo que observamos es sólo eso. El árbol del que pedimos que se nos den los frutos de la ausencia de indefensión y que estos no se envenenen, sólo puede ser un manzano, no otro. Pero, la respuesta que se nos da es que, de manzanas nada. Que se inadmite la petición de anulación que claramente viene recogida como una posibilidad en la Ley y que lo que se nos da es otra cosa. Que son peras envenenadas, o manzanas podridas. Que lo que hay que hacer es pedir la existencia de cláusulas abusivas.

Es en este punto donde se encuentra la madre o raíz del razonamiento de inicio. El Juzgado diciéndonos que pidamos la existencia de cláusulas abusivas nos está dando una opción en la que todos nos estamos obcecando y que no deja de ser real, pero, insuficiente. Es verdad, todas las escrituras de hipoteca tienen cláusulas abusivas. Pero, al decir que pueden existir cláusulas abusivas, las cuales deben de ser examinadas de oficio por el Tribunal, se está dejando de lado la verdad.

Esta verdad no es más que la siguiente. Durante los años de la crisis han existido miles, diría que decenas de miles, de ejecuciones hipotecarias nulas. Se han desahuciado a millares de familias porque no se ha examinado la verdadera titularidad del derecho del que ejecuta. En el supuesto de CAIXABANK o de BANKIA o de casi todas las entidades que se han fusionado durante este período, la realidad es que, nunca, o casi nunca, han inscrito los derechos necesarios en el Registro de la Propiedad y que, por ello, no podrían hacerse con la propiedad que ejecutan en base a la garantía hipotecaria de un tercero que es el único que consta registralmente.

Sin embargo, la administración de justicia, no toda, por supuesto, pero si en una inmensa mayoría, ha permitido, y lo ha permitido durante años, el desahucio de familias, de personas, no lo olvidemos, que no tenían que haberse llevado a cabo.

Y han permitido los desahucios porque han dado por sentado que el título de ejecución era válido, no revisando, de oficio, tal elemento tan fundamental. Y, lo que es más preocupante, cuando se les dice que eso es así, miran en una dirección diferente. No se da una respuesta adecuada a la necesidad de la Ley aplicada con extrema severidad y sin razón de lógica jurídica a estas familias. ¿Por qué lo hacen? No lo se a ciencia cierta, pero, podemos llegar a creer que todo es bastante más sencillo de lo que puede parecer. Si se reconociera la existencia de un solo supuesto en el que se hubiera actuado de una forma en la que no se cumpliera correctamente lo preceptuado por la Ley, existen una infinidad de casos en los que la ejecución, ya finalizada con desahucio, habría dejado a decenas de familias sin futuro y sin patrimonio, y se demostraría que nos vamos encontrando ante una infamia ejecutada contra la ciudadanía que tendrá que ser reparada de alguna forma.

Sin embargo, lo que nos queda, siempre, es que la motivación de lo que se lleva a cabo es que ¡tenemos que proteger al sistema financiero! No a los ciudadanos. Por que, por ello, por proteger al sistema financiero, las cláusulas suelo anuladas no pueden ser devueltas sino desde mayo de 2013. Claro. Aunque la Directiva 93/13 diga lo contrario, todo el mundo lo sepa y la Comisión Europea así lo diga.

Y aún hay más. Más cristales rotos. Lo peor es que esas escrituras no inscritas en el Registro de la Propiedad no se presentan al mismo porque ¡LAS ENTIDADES EJECUTANTES NO PUEDEN HACERLO! Porque las mismas, en una amplia mayoría, se encuentran titulizadas y, por tanto, no les pertenecen a la entidad ejecutante, o nunca les han pertenecido, los créditos que las sustentan. Pertenecen a una entidad sin personalidad jurídica que ya les ha pagado al ejecutante el metálico que se prestó al ejecutado, el cual pierde su vivienda, su local o su vehículo, frente a quien no tiene ningún derecho para proceder legalmente.

Además, la entidad ejecutante ni siquiera se adjudica la vivienda o el local. Lo que hace la entidad ejecutante es cedérselo a una entidad participada suya o, como lleva a cabo alguna entidad como CREDIFIMO, al FONDO DE TITULIZACIÓN constituido por ella misma y la entidad financiera.

Y, en todo lo precedente, lo que tenemos es la ley hecha trizas, los derechos de las personas pasados por la borda, y, entretanto, muchas personas han perdido la vida porque no han sido capaces de soportar la presión. Una presión que, de verdad, podría haberse relajado si se hubiera cumplido estrictamente con la Ley.

A pesar de estos cristales rotos que hemos venido relatando, a pesar de plato hecho trizas, sin embargo, nos quieren hacer ver, que el vaso y el plato se encuentran intactos. A diferencia de los que piensan que ello es así, creo que la vajilla se ha roto y que va a ser muy difícil recomponerla e incluso reponerla si no se produce un verdadero cambio de mentalidad de aquellos que tienen en su capacidad la obligación, no sólo de dictar leyes justas, sino de aquellos que tienen que hacerlas cumplir de forma justa. Tienen que recomponer su punto de mira y comprobar la realidad. No dar por sentado que un plato es un plato y un vaso es un vaso, porque, si así lo hacen, será porque en ellos solo ven a quien sirve el vino y la manduca. Un sistema financiero al cual se tiene que sostener para que siga financiando los emolumentos mensuales de un estado que olvida proteger lo más importante: SUS CIUDADANOS.

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